El nombre de Dios es la clave para entender la Biblia
Fecha de la conferencia: 15 de febrero de 1966
El nombre de Dios es la clave para la comprensión de la doctrina bíblica de Dios. En términos bíblicos, la pregunta religiosa no es “¿Existe Dios?”, sino “¿Quién es Dios? ¿Cuál es su nombre? ¿Cuál es el nombre de su Hijo?”.
La Biblia está construida en tres niveles: la piedra, el agua y el vino. Cualquiera puede leer el nivel literal: la piedra o la roca. Quien reflexiona sobre ella y penetra en su significado psicológico interior extrae agua de la roca. Y quien tiene el coraje de aplicar esta verdad en su vida diaria y vivirla convierte el agua en vino.
El pastor va al campo a dar de beber a su rebaño, quita la piedra de la boca del pozo y sacia su sed. Cada historia de la Biblia tiene un significado oculto diseñado para hacer libre al hombre. Cuando vienen a mí y me cuentan sus dificultades, sus deudas y sus limitaciones, me están dando la piedra, los hechos del mundo exterior. Pero yo no los dejo con los hechos. Les digo que pueden ser lo que quieran ser, a pesar de su pasado y a pesar de su presente.
Si se atreven a asumir que ya son lo que quieren ser, y ven mentalmente el mundo como lo verían si fuera verdad, creyendo firmemente en ese acto imaginal, de una manera que nadie sabe ese acto cristalizará y se convertirá en un hecho objetivo en su mundo. Eso es convertir el agua en vino.
No usen solamente agua; usen un poco de vino para sus frecuentes problemas. Cada vez que surja un nuevo deseo o necesidad, tomen la verdad psicológica y aplíquenla con audacia. Vivan en la asunción del deseo cumplido.
Cuando la revelación interior ocurre, descubren que el nombre de Dios es YO SOY. “Yo y el Padre somos uno”. Dios se revela primero como poder infinito, pero al final se revela como amor infinito. Te encuentras frente a tu propio ser inmortal y es puro amor; te abraza y se convierten en uno solo.
Y la revelación final llega cuando su Hijo se presenta ante ti y te llama Padre. David, la personificación de toda la experiencia de la humanidad purificada, te mira y te llama Padre. Es entonces cuando sabes con absoluta certeza quién eres: Dios el Padre.
Esta noche tomen su decisión: hemos elegido servir al Señor, cuyo nombre es YO SOY. Vivan por el nombre de Dios. Asuman lo más noble y hermoso para ustedes y para sus semejantes, conviertan el agua en vino y caminen en la certeza de la promesa cumplida.
Entremos ahora en el Silencio.