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# Ningún Otro Fundamento
- URL: https://tyurgeert.mymagic.page/ningun-otro-fundamento/
- Published: 1968-11-04T23:00:00.000Z
- Updated: 2026-08-28T21:43:49.000Z
- Author: Neville Goddard
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*Fecha de la conferencia: 4 de Noviembre de 1968*

Definiendo a Cristo como el poder y la sabiduría de Dios, Pablo hace esta declaración: “Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Si alguien construye sobre este fundamento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o paja, la obra de cada uno se hará manifiesta. Será revelada con fuego. Si la obra de alguien permanece, recibirá recompensa. Si la obra de alguien es quemada, sufrirá pérdida; aunque él mismo será salvo, pero así como por fuego”. Luego añade este pensamiento: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Cor. 3)

Pablo fue hecho apóstol con el propósito de poner el fundamento de Jesucristo. No se comisionó a sí mismo como hombre físico, sino que fue reclutado, llamado y enviado mediante un acto de gracia. Cuando yo fui reclutado, llamado y enviado, fue con el mandato: “Abajo con la casta privilegiada”. En otras palabras, abajo con todos los protocolos de la iglesia, con todo lo que interfiera con el acceso directo del individuo a Dios. Solo hay un fundamento sobre el cual construir. ¡Ese fundamento es el YO SOY, y no hay otro!

La tentación siempre está presente de construir sobre otros fundamentos. Esta mañana recibí una carta en cadena que me decía que recibiría una gran fortuna si enviaba veinte copias de la carta a mis amigos. Si no lo hacía, algo terrible me ocurriría. Después de leer aquella estupidez, la tiré a la basura. Si hubiera aceptado esa carta, habría estado construyendo sobre un fundamento distinto al único fundamento, que es Cristo.

En su infancia, el hombre piensa que todo lo que está fuera de sí mismo es la causa de los fenómenos de la vida. Muchos creen en la astrología. Debo confesar que en un tiempo yo también lo hacía. Años atrás le enseñé astrología a una querida amiga que era maestra escolar jubilada. Deseando aumentar sus ingresos de jubilación, se convirtió en astróloga. Un día la encontré llorando. Al parecer, estaba sentada junto a una ventana abierta cuando una brisa sopló los papeles, haciendo que trazara la carta de un hombre que había nacido diez años después que su cliente. Sin darse cuenta de esto, se convenció a sí misma, y al hombre, de que su empresa comercial sería un éxito. El cliente prometió enviarle cien dólares si así ocurría.

Norma vio en la carta lo que el hombre quería escuchar, y creyó en sus pequeños jeroglíficos. Eso era todo lo que importaba. Estaba convencida a sí misma, así que todo quedó hecho. Esto está basado en el fundamento: “Todo lo que desees, cree que ya lo has recibido y lo tendrás”.

Para entonces yo ya había superado mi creencia en huesos de mono, astrología, hojas de té, numerología o cualquier cosa fuera de mi propia y maravillosa imaginación humana; pues habiendo me puesto a prueba, sabía que todas las cosas eran posibles para la imaginación. Aunque le dije esto a Norma, no pude consolarla. Pero esa tarde estuve presente cuando un mensajero de Western Union le trajo un cheque de cien dólares del hombre que lo había prometido. Aunque Norma entendía la verdad del único fundamento, la astrología le proporcionaba un pequeño ingreso, por lo que permaneció como astróloga profesional hasta su muerte.

Norma no está sola. Muchos ministros, sacerdotes o maestros saben que lo que enseñan no es verdad; pero no están dispuestos a valerse por sí mismos y creer en el único fundamento. Pero yo fui enviado con las palabras “abajo con la casta privilegiada”, sabiendo que tenía que eliminar todo intermediario entre yo mismo y mi Dios, pues él y yo éramos uno.

Dios es tu propia y maravillosa imaginación humana y nunca hubo otro. Él en realidad tomó sobre sí todas las limitaciones y debilidades de la carne para que tú, a tu vez, puedas descubrir quién es Dios, creer en ti mismo, aplicar tu creencia, y despertar un día a la realización de que tú eres él en todo el sentido de la palabra.

Fui enviado por el mismo ser que envió a Pablo. Estuve en presencia del Señor Resucitado. Respondí a su pregunta, y al abrazarnos nos fundimos en un solo cuerpo. En ese momento me uní al Señor convirtiéndome en un solo espíritu con él. Luego me envié a mí mismo, por lo que cuando me ves, ves al que me envió, ya que nunca estoy solo. No puedes verme con el ojo mortal, porque soy espíritu, uno con mi enviador espiritual. Lo mismo es verdad en esta afirmación: “Solo hay un fundamento, que es Jesucristo, y además de mí no hay otro”. (1 Cor. 3)

Ahora bien, si soñar es habitar en la irrealidad sin saberlo, ¿qué es la vida sino un largo e ininterrumpido sueño? Muchas veces me he acostado, he cerrado el ojo mortal, para ver una habitación, vívida en cada detalle, pero invisible desde mi dormitorio. Mientras mi cuerpo estaba tendido en la cama, entré en esa habitación, que al ingresar se volvió tridimensional para mí. Al hacerlo, ese mundo se cerró a mi alrededor y este mundo quedó excluido. Mi esposa, mis hijos, todo lo que conozco como real aquí, era solo un sueño, una imagen de memoria, comparado con el mundo en el que había entrado.

Una noche en particular estaba de pie en el vestíbulo de un hotel. Recordando lo que había hecho para llegar allí, intenté explicarles a dos señoras que era un sueño. Se asustaron tanto que me di cuenta de que debía regresar a mi cama antes de que llamaran a la policía y me arrestaran. Así que cerré los ojos al vestíbulo del hotel y los abrí, pensando que vería el familiar dormitorio donde estaba mi cuerpo físico, solo para descubrir que todavía estaba de pie en el vestíbulo. Entonces me di cuenta de que, aunque había entrado conscientemente en un mundo completamente diferente, no sabía cómo regresar.

Aunque no conocía ningún camino que me llevara de regreso, sabía que el sentimiento era el secreto. Así que, mientras estaba de pie en un cuerpo sólidamente real, imaginé que mi cabeza estaba sobre una almohada. Persistí hasta que supe que estaba allí. Luego me di cuenta de que mi cuerpo estaba muerto. Que era una presencia viviente que se había trasladado a él. Pareció una eternidad antes de que pudiera mover mi dedo meñique, mi brazo desde el codo hacia abajo, y finalmente sentir el calor del cuerpo de mi esposa y saber que había regresado.

El mundo al que entramos por la noche es tan real como este. Como este mundo, todo lo que hay allí contiene en sí mismo la capacidad de significación simbólica. Al final de tu sueño diurno o nocturno, intenta interpretarlo simbólicamente, ya que solo hay un fundamento para tus sueños, y ese es tu propia y maravillosa imaginación humana.

Un amigo me escribió contándome un sueño en el que, aunque parecía que años separaban los eventos, ocurrió en una sola noche. En cuatro momentos diferentes en el tiempo, entró en un lujosísimo restaurante en Inglaterra, donde fue reconocido y saludado como realeza. Decidiendo disfrazarse, entró por la puerta trasera, cuando el maître lo señaló y le dijo a un mesero: “Él realmente es el Señor”.

Esta experiencia es más que un sueño; es un recuerdo de una experiencia anterior que ahora debe interpretarse en un nivel diferente. Mi amigo ha llegado al punto en que su mundo de sombras lo reconoce como el Señor. Solo cuando alcance el final de su camino, vendrá la confirmación para dar testimonio de su verdadera identidad.

Permítanme decirles a todos: no importa qué papel interpretes en este sueño de la vida. Lo que sí importa es que estás destinado a llegar a ser el Señor. Podrías estar interpretando el papel de ladrón, juez, prisionero o carcelero; pero un día despertarás y te conocerás como el Señor.

Ahora bien, cuando piensas en tu sueño de la noche, parecerá ser una experiencia en un mundo de sombras; pero si hubieras despertado allí, habrías conocido su realidad. Si yo no hubiera entrado deliberadamente al hotel, sino que me hubiera encontrado allí inconscientemente, lo habría llamado un sueño; porque una experiencia ejecutada conscientemente parece real, mientras que las que se presentan inconscientemente parecen irreales. Sin embargo, todas las irrealidades que no se conocen como tales son reales; porque la realidad de un sueño no difiere de la realidad de este mundo, ¡ya que este también es un sueño!

No dejes que nada se interponga entre tú y ese fundamento del que habla Pablo y que define como el poder creativo de Dios y la sabiduría de Dios, sin importar lo que pueda parecer. No permitas que nadie se interponga entre tú y Dios, porque Dios es tu propia y maravillosa imaginación humana, ¿y quién puede llevarte allí?

Cada momento del día estás pensando. Ten cuidado con lo que piensas, porque tus pensamientos serán probados por el fuego, y si sobreviven recibirás una recompensa. Tu pensamiento (tu imaginación) es a prueba de fuego. Pero si crees que la realización está condicionada por una carta en cadena, otra persona, o ir a la iglesia y orar a un Dios desconocido, entonces algo se ha interpuesto entre tú y el único fundamento. Nada debe interponerse entre tú y tu imaginación (pensamiento), quien es el Señor Jesucristo.

Créeme. Haz de la imaginación tu único fundamento sólido. Haz esto y disfrutarás de una libertad que no has conocido antes. ¡Es una libertad fantástica! ¡Solo imagina y está hecho!

La imaginación es el único fundamento. Nadie puede poner otro fundamento más que el que está puesto, que es Jesucristo. El hombre ha intentado poner otros fundamentos en los muchos “ismos” del mundo. Estos no son Jesucristo, pues él es el YO SOYness del hombre, la imaginación humana del hombre, y no hay otro Dios. “Escucha, oh Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor es uno”, ¡cuyo nombre por siempre jamás es YO SOY!

Acepta la conciencia como tu modo de vida, y encontrarás una libertad que nunca antes has conocido. Llegarás a ser consciente del hecho de que todos y todo es tú mismo exteriorizado. Despertarás como Dios, el padre de toda vida, para darte cuenta de que, aunque las cosas parecen morir, no lo hacen, pues nada muere en Cristo.

Sé que en mi propia búsqueda puse muchos fundamentos. Me enseñaron a creer que comer carne era uno, así que durante siete años fui un estricto vegetariano. Era tan bueno que no era bueno para nada. No comía carne. No fumaba. No bebía y era célibe. A mi tierna edad no me daba cuenta de que mi intento de ser célibe venía de mi completa aversión en mi primer matrimonio, así que cuando nos separamos tomé el voto de celibato. No estaba físicamente preparado para ello, pues era en todo sentido un hombre, pero afortunadamente la dieta de inanición de vida vegetal ayudó a mi decisión.

En ese tiempo era bailarín profesional. Mientras viajaba por el país, entraba a un restaurante y pedía sopa, siempre que no tuviera caldo de carne. ¿Y qué restaurante que se precie haría una sopa sin caldo de carne? Pues bien, le creía al mesero y tenía una buena comida de vez en cuando. Entonces un día, antes de partir hacia Barbados, mi amigo Ab me dijo: “Morirás, pero no morirás de verdad”.

Su profecía resultó ser verdadera, pues cuando regresé había muerto a todo lo que no había hecho durante los siete años anteriores. Él sabía que había llegado el momento de romper ese hechizo dentro de mí. Espero que tú no tengas que pasar por ello. Solo hay un fundamento y ningún otro fundamento, ya sea la dieta o el celibato, puede nadie poner, más que el que está puesto, que es la imaginación humana.

Mi amiga Norma sabía que sus jeroglíficos no significaban nada; sin embargo, no podía renunciar al dinero que obtenía de su clientela. Tenía como clientes a casi todos los de la Ópera Metropolitana. Verás, que uno irrumpa en el mundo artístico no significa que sea sabio. Puede ser tan necio como cualquiera.

Le he dicho a Norma: “Tú sabes que yo ya no creo en la astronomía, pero sí creo en mi poder intuitivo. Dime lo que el hombre quiere y te mostraré cómo verlo en los cuadros, para que puedas convencerte a ti misma. Y cuando te convenzas, ¿dónde está el poder de persuasión sino en tu imaginación? ¡Ciertamente no está en el cuadro!”

Te urjo a no acudir a nadie en el exterior. El deseo que buscas está alojado dentro de ti. Puedes convencerte de cualquier cosa, y si lo haces, se proyectará en tu pantalla de espacio. Toma el oro, la sabiduría de la verdad revelada. Toma la plata, el conocimiento que viene de la experiencia, o las piedras preciosas de pensamientos nobles y hermosos; pues el fuego no los destruirá. Cuando tengas dudas, haz lo amoroso. Si piensas que algo terrible va a suceder, bórralo de tu mente. No hay ninguna conspiración para destruirte como individuo, raza o nación. ¡No está en las Escrituras! La causalidad está en la mente del que se autoconvence; y no hay otra causa, porque el mundo es la conciencia exteriorizada.

No estás destinado a ser sabio o necio, rico o pobre. Depende enteramente de ti lo que construyas sobre el único fundamento. Si tuvieras padres sabios que te dijeran que puedes vivir con comodidad y libertad, ser honrado y querido, por tu contribución al mundo, y lo creyeras, llegarías a serlo. Muchos padres comparan a sus hijos con el hijo del vecino y encuentran al suyo deficiente, pensando que esa es la manera de estimularlos; pero no lo es. En cambio, los hacen sentir pequeños e indeseados. Pero si haces que un niño se sienta noble e importante, llegará a serlo.

En las Escrituras, aquel que afirmó que su padre era Dios y que era uno con su padre fue acusado de blasfemia; pero caminó como si lo fuera. Si quieres hacer la obra de Dios, debes asumir que tú eres él. No puedes hacer la obra de alguien que no sientes que eres. Debes afirmar que tu conciencia es Jesucristo para saber quién realmente eres.

Te digo que el mundo al que entras esta noche cuando apoyas la cabeza en la almohada es tan real como este. Los hombres afirman que es una sombra e irreal, y sin embargo de estos llamados sueños interpretan su estado de conciencia. ¿Cómo puede alguien interpretar lo que es irreal? La realidad de ese mundo en comparación con este es producida únicamente por el nivel en el que se enfoca la conciencia. Si estás pensando desde ese mundo, parece la única realidad. Pero si enfocas tu atención en este nivel, aquel mundo parecerá irreal. Así que la objetividad y la subjetividad están determinadas únicamente por el nivel de conciencia en el que el individuo está enfocado.

Espero que me tomes en serio, ya que no hay otro fundamento. No necesitas nacer en una determinada nación, raza o creencia religiosa para experimentar tu deseo. Puedes llegar a ser la dama o el caballero que quieres ser poniéndote sobre el único fundamento. Muchas personas exitosas no tenían ningún fundamento social, financiero o político para llegar a donde están. Simplemente creyeron en sí mismas. Imaginaron que eran lo que querían ser viviendo como si lo fueran. Luego, de una manera que nadie podía planear, su suposición se exteriorizó.

La mayoría de las personas, después de exteriorizar su deseo, olvidan la escalera por la cual ascendieron. Espero que tú no lo hagas. No necesitas alardear, pero si alguien te pregunta cómo lograste tu objetivo, cuéntale cómo, a pesar de cualquier requisito mundano, creíste que ya eras la persona que querías ser y poseías la parte del mundo que querías poseer. Haz esto para alentarlo a que haga lo mismo.

¿Puedes creer en este único y exclusivo fundamento? Si la palabra Jesucristo te ofende, usa otra. Yo amo la palabra porque conozco su significado. Jesucristo es el poder y la sabiduría de Dios que es tu propia y maravillosa imaginación.

Atrévete a asumir que tienes tu deseo. Puede que sientas que no tienes la sabiduría para encontrar los medios de obtenerlo, pero sí la tienes. Si se necesitan mil o diez mil personas para que jueguen sus partes para llevarte a la encarnación de lo que has asumido que eres, ellas jugarán sus partes, consciente o inconscientemente. No tienes que preocuparte por quién te va a ayudar. Simplemente atrévete a asumir que eres lo que quieres ser, y obligarás a todos a jugar su parte para concretar tu suposición. Esa es la vida.

Vive de tal manera que tu mente pueda almacenar un pasado digno de recordar, porque cualquier sección de tu pasado que no pueda resistir el fuego sufrirá pérdida. Construye noblemente, porque continuarás confrontándote con tu pasado hasta que Dios despierte dentro de ti.

Cuando este glorioso conocimiento despierte y te des cuenta de que eres el mencionado en las Escrituras, quedarás maravillado más allá de toda medida. ¡Lo sé! Y te diré desde la experiencia que la Biblia es tu biografía y estás destinado a experimentar todo lo registrado allí como alguien llamado Jesucristo. Nunca hubo otro. ¡Siempre has sido tú!

Tú eres la morada de Dios y el espíritu de Dios mora en ti. Su morada es santa. Ese lugar eres tú, por lo tanto debes ser Dios. ¿Cómo lo sabrás? Muriendo a tus ilusiones. Todo fundamento, toda creencia que no sea la creencia en ti mismo, es una ilusión que debe morir; porque nadie puede poner otro fundamento más que el que está puesto, que es Jesucristo, ¡y ese ser eres tú!

Ahora vayamos al Silencio.